Todo empezó con Manny, el explorador. En la década de 1930, Manny Stoloroff empezó en Los Ángeles fabricando cosméticos, labiales y pinceles para labios para las grandes marcas de la época. Pero Manny era un explorador por naturaleza, y siempre buscaba nuevas ideas. En uno de sus muchos viajes a Europa, descubrió un jabón no alcalino extremadamente suave inventado por un químico belga.
Manny vio su potencial al instante y compró los derechos para distribuirlo en Estados Unidos. Se llamaba NEUTROGENA®. Así que, en la década de 1950, cuando las mujeres comenzaron a quejarse porque los jabones eran demasiado agresivos e irritantes, Manny tenía la solución perfecta. Las mujeres recibieron muy bien esta hermosa barra color ámbar, que voló de los exhibidores. Manny tenía un espíritu amante de los desafíos. Corría las fronteras. Y los límites. Así, creo las bases para que NEUTROGENA® se convirtiera en una empresa sin igual. Ese tipo de actitud audaz sigue siendo parte vital de nuestro ADN hasta la actualidad. Es lo que sigue separandonos de la competencia.
La historia siguió con Lloyd, el "repensador".